Associació d'Amics de les Orquídies de Burjassot
Asociación de Amigos de las Orquídeas de Burjassot

El cultivo de Tolumnia


Fuente: Tolumnia Culture Sheet. American Orchid Society. (http://www.aos.org/orchids/culture-sheets/tolumnia.aspx).

Traducido y editado por la Associació d'Amics de les Orquídies de Burjassot (AOB).


El grupo de orquídeas actualmente incluidas en el género Tolumnia fueron en el pasado consideradas parte de la sección Variegata del género Oncidium y comúnmente denominadas "oncidium equinas".

Son orquídeas pequeñas, pues su follaje raramente supera los 20 cm de altura y las plantas estándar suelen cultivarse en macetas de unos 10 cm de diámetro como mucho.

Las hojas se disponen en pares, superponiéndose o “cabalgando” las unas sobre las otras, lo que explica su designación popular de “equinas”.

La mayoría de las especies se desarrollan produciendo nuevos brotes distanciados por cortos intervalos a lo largo de los rizomas, lo que resulta en un hábito de crecimiento compacto y aglomerado. Algunas, sin embargo, generan rizomas más alargados que originan grupos de brotes a distancias variables.

Las flores surgen principalmente en la primavera a partir de inflorescencias de hasta casi medio metro de longitud que, a menudo, se ramifican en las plantas más viejas. Algunas especies e híbridos desarrollan, no obstante, exhibiciones florales mucho más cortas, a manera de ramo.

El pequeño tamaño de las tolumnias y su capacidad para adaptarse a una amplia gama de condiciones las hacen adecuadas para su cultivo en interior, bajo luz artificial o junto a una ventana. Y, además, pueden traer sorpresa... Si no se corta la inflorescencia cuando sus flores empiezan a marchitarse, suelen dar lugar a una vara floral secundaria que proporciona varias semanas más de floración.

La clave para tener éxito en el cultivo de estas orquídeas está en la comprensión de su hábitat natural. Las tolumnias son endémicas de la cuenca del Caribe y muchas de ellas están confinadas en una sola isla. La mayoría de las especies involucradas en los híbridos modernos crecen en condiciones de temperatura entre intermedias y cálidas, sobre las ramas de los árboles, expuestas a una luz brillante y a un casi constante movimiento del aire. El agua que necesitan proviene de la elevada humedad ambiental, las lluvias diarias y/o el rocío pero, debido a los frecuentes vientos alisios, las plantas nunca permanecen mojadas por mucho tiempo.

Tolumnia variegata. Foto tomada de: https://www.iucnredlist.org/species/62100347/62100403.

Así pues, las tolumnias prosperan bien en cualquier lugar que mantenga temperaturas templadas (de 13 a 32°C) y una humedad relativa del 50-70%. Aquéllas cultivadas en interior, agradecen su exposición al aire libre durante el verano, si el clima lo permite.

Luz       

La luz debe ser brillante, pero difusa, algo más intensa de lo que precisan las phalaenopsis, pero sin llegar al nivel que requieren las cattleyas. La regla general que suele aplicarse en las tolumnias para regular la cantidad de luz es que ésta es la correcta cuando apenas se perciben sombras proyectadas por la planta. Si la orquídea se desarrolla bien, pero es reacia a florecer, es debido, generalmente, a que necesita más luz.

Una vez acondicionadas a una intensidad de luz elevada, las tolumnias son bastante resistentes, pero hay que ser cautelosos al desplazar plantas jóvenes desde ubicaciones con mucha sombra a lugares con mayor insolación: La exposición debe hacerse de manera gradual para evitar quemaduras, especialmente cuando se sacan plantas al exterior durante el verano.

Riego

Tolumnia pulchella. Foto de Lourens Grobler, tomada de: http://www.orchidspecies.com/tolpulchellum.htm.

Este es el aspecto más crucial que ha de controlarse para tener éxito con las tolumnias, pero no existe regla directa y fácil de aplicar en relación a la frecuencia con que se deben regar. Sólo la observación cuidadosa de las condiciones ambientales y de cultivo puede indicar el momento adecuado.

Dicho esto, hay que tener muy presente que se tiene que permitir que la planta seque entre riegos, lo cual se producirá con mayor rapidez si está al aire libre que en interior sobre, por ejemplo, una bandeja con guijarros mojados. Los días húmedos y nublados retardarán el secado, mientras que los días soleados y ventosos lo acelerarán.

Las plantas montadas se pueden rociar diariamente, pues secan con facilidad, pero si la orquídea está situada en una maceta, conviene inspeccionarla con mayor atención. La frase "en caso de duda, no riegues" es el mejor consejo.

Conviene evitar los riegos y nebulizaciones en las horas centrales del día, pues el agua acumulada en las bases superpuestas de las hojas puede alcanzar temperaturas de "cocción" y dañar gravemente el tejido de la planta, especialmente en los brotes tiernos más jóvenes.

Puedes encontrar más información sobre el riego de las orquídeas aquí.

Abonado

En su hábitat natural, las tolumnias adquieren con cada lluvia los pocos nutrientes, derivados de la descomposición de materia vegetal y animal, arrastrados por el agua. Por lo tanto, el mejor enfoque para las plantas cultivadas es una alimentación frecuente, pero a baja concentración. Lo más adecuado es la aplicación de un fertilizante equilibrado cada 2 o 3 riegos a la mitad o la cuarta parte de la dosis indicada por el fabricante. El riego con agua sin abono entre fertilizaciones es importante porque las sales residuales pueden dañar las raíces.

Trasplante

La frecuencia de riego y la selección del sustrato están estrechamente relacionadas y se debe lograr una combinación adecuada que permita que el agua moje bien las raíces y, al mismo tiempo, que éstas estén correctamente aireadas y se sequen rápido. En consecuencia, el método de cultivo más habitual es el montaje, especialmente entre los primerizos. Como soporte pueden emplearse ramas, placas de corcho bornizo u otra madera, o elementos similares. Se coloca una capa de musgo o de fibra de coco sobre las raíces y se asegura la planta al soporte con bridas de plástico o tiras cortadas a partir de medias de nailon.

Una ligera nebulización diaria suele ser suficiente para ayudar a la planta a recuperarse del proceso y recobrar su crecimiento, pero, si no es así y muestra tendencia a marchitarse a pesar de restablecerse los riegos regulares, puede deberse a que las condiciones ambientales en que está son demasiado secas. Para remediarlo, se puede intentar reducir un poco el soporte, sin molestar a la planta, colocándola luego, aún montada, en una maceta de barro sin sustrato. Este sistema proporciona una cierta humedad adicional alrededor del área de las raíces. No obstante, si las condiciones ambientales se revelan todavía demasiado secas, se puede situar algo de sustrato en el recipiente, distribuyéndolo alrededor de la base de la planta. El medio utilizado debe ser poroso y drenar fácilmente.

Para aquéllos que se inician en el cultivo de tolumnias, seguir este procedimiento paso a paso permite familiarizarse con la planta, causando a ésta un trauma mínimo. A medida que se observen los resultados, se podrá elegir el método de cultivo que mejor se adapta a las condiciones del lugar en que está la orquídea.

Por otro lado, a menos que las plantas se cultiven en cesta, no se aconseja dejar crecer las tolumnias más allá del tamaño equivalente a una maceta de 10 cm de diámetro llena. Cuando se alcanza ese tamaño (cada dos años en promedio), conviene dividir la orquídea. En efecto, a medida que la parte central comienza a perecer, aumentan las probabilidades de que contraiga enfermedades bacterianas o fúngicas que pueden acabar afectando al resto de la planta y provocar su pudrición. Esta división, y el trasplante de las porciones obtenidas, debe hacerse cuando aparezcan los nuevos brotes en la primavera, para asegurar un restablecimiento rápido de las plantas tras el proceso.

Puedes encontrar más información sobre el trasplante de las orquídeas aquí.

Enfermedades y plagas

Tolumnia quadriloba. Foto tomada de: http://www.aos.org/sitf-blog/tolumnia-quadriloba.aspx.

El cultivo con un buen movimiento del aire, a la mayor insolación que tolere la planta y en la parte baja del intervalo de humedad relativa (50%), evita la mayoría de infecciones por hongos y bacterias.

En cuanto a las plagas, las cochinillas y los áfidos suelen atacar las inflorescencias tiernas, pero, si no son muchos, pueden eliminarse por simple extracción directa con un hisopo de algodón empapado con alcohol etílico. Si la infestación es importante, se puede recurrir a plaguicidas a base de acefato, por ejemplo, utilizados de acuerdo con las instrucciones del fabricante. El dimetoato es, al parecer, tóxico para estas plantas y debe evitarse.


Descárgate la ficha en pdf:

Tolumnia.pdf (1.61MB)
Tolumnia.pdf (1.61MB)



Contenido relacionado: