Associació d'Amics de les Orquídies de Burjassot
Asociación de Amigos de las Orquídeas de Burjassot

El cultivo de Coelogyne

El género de orquídeas Coelogyne recibe mucha menos atención de la que merece. Las plantas tienen flores hermosas y fragantes, pueden tolerar la sequía y, con el cuidado adecuado, se convierten en poco tiempo en ejemplares impresionantes.

Estas orquídeas se distribuyen naturalmente desde la India hasta las islas del sur y el este del Pacífico, pasando por el sudeste asiático, el suroeste de China, Filipinas, las islas de Indonesia y Nueva Guinea. Se las puede encontrar en ambientes que van desde las selvas de las tierras bajas hasta los bosques tropicales de las montañas, llegando a altitudes cercanas a los 4000 m. Aunque la mayoría son epífitas, algunas especies crecen como plantas terrestres, o incluso como litófitas, en hábitats abiertos y húmedos.

Las coelogyne generan rizomas rastreros o colgantes. Los pseudobulbos, entre ovoides y cilíndricos, están usualmente cubiertos por vainas coriáceas y suelen tener dos hojas en su ápice (a veces sólo una). Las hojas son normalmente oblongas o elípticas, de textura gruesa y pecioladas en su base.

En general, florecen entre finales del invierno y la primavera, pero algunas especies pueden hacerlo varias veces al año. Las varas florales surgen en la parte superior o en los laterales de los pseudobulbos maduros más jóvenes, aunque pueden aparecer también en pseudobulbos aún inmaduros. Las inflorescencias son erectas o colgantes y portan habitualmente varios botones florales (hasta 20, raramente más), que pueden abrirse sucesiva o simultáneamente y dan lugar a unas flores de gran o mediano tamaño que, en algunos casos, son muy fragantes. Su color es a menudo blanco, crema o verde pálido, pero se han descrito asimismo tonalidades rosa salmón, marrones y verde esmeralda.

Coelogyne rochussenii. Foto tomada de: https://plantorchid.wordpress.com/2016/11/19/coelogyne-rochussenii.

Las especies más conocidas provienen de las estribaciones del Himalaya, donde crecen junto a orquídeas del género Pleione a temperaturas relativamente bajas y en regiones que experimentan inviernos secos y fríos y fuertes lluvias durante los meses veraniegos del monzón. Entre ellas destaca Coelogyne cristata, que produce las flores más grandes del género. La pauta de crecimiento natural de estas plantas es lo que nos da la pista sobre su cultivo en el hogar o en el invernadero, ya que algunas de ellas no florecerán a menos que reciban un descanso fresco y seco en el invierno y abundante agua en el verano.

Temperatura

Los requisitos de temperatura varían según el origen de cada especie. No obstante, la mayoría prefiere ambientes entre frescos y templados, por lo que las nebulizaciones pueden hacerse necesarias en verano.

C. cristata, por ejemplo, es nativa del Himalaya, donde crece entre los 1500 y los 2600 m de altitud. En su hábitat natural experimenta temperaturas extremas de -7 a 33°C y, de hecho, se precisan de noches frías para inducir su floración, esto es, de valores en torno a los 2-4°C.

Otra especie tolerante al frío, C. mooreana, proviene de altitudes más bajas (1200-1300 m) en Vietnam, con temperaturas medias en invierno más suaves, de unos 12°C, pero en su ambiente nativo pueden alcanzarse valores de hasta 5°C. Esta orquídea puede florecer varias veces al año.

Algunas especies de las tierras bajas de Malasia y Vietnam requieren temperaturas más altas y no soportan el frío. En consecuencia, en las regiones templadas o frías su cultivo se realiza comúnmente en invernadero, con temperaturas siempre superiores a los 12°C.

El intervalo de temperatura óptimo para las especies montanas tolerantes al frío suele situarse entre 10 y 30°C y, lógicamente, su crecimiento será más lento o se detendrá si se sobrepasan esos valores. Lo ideal es proporcionar temperaturas sobre los 20°C durante la estación húmeda (verano), cuando la planta crece activamente, pero por debajo durante la estación seca (invierno). Aun así, pueden soportar temperaturas diurnas en verano de hasta 40°C durante períodos cortos, pero siempre que estén a la sombra, bajo nebulización frecuente y con temperaturas nocturnas cercanas a los 20°C. Además, y al igual que la humedad, la circulación del aire debe aumentarse a medida que se incrementa la temperatura. Por otra parte, aunque muchas toleran temperaturas de hasta 0°C, conviene protegerlas de las heladas frecuentes y/o prolongadas.

Luz

Una luz adecuada es imprescindible para que estas orquídeas se desarrollen como plantas bien formadas y compactas. Las coelogyne prefieren una intensidad lumínica intermedia y deben situarse bajo un 50-70% de sombra (55.000-35.000 lux) en verano, si bien se les puede dar un poco más de luz en invierno e, incluso, se las puede intentar adaptar entonces a la luz solar directa. Sin embargo, algunas especies, como C. nitida, crecen en zonas que reciben niveles de luz más bajos, de alrededor de 15.000-25.000 lux (en torno a un 80% de sombra).

Riego

Las plantas de este género procedentes de ambientes frescos pasan por períodos de crecimiento y descanso bien definidos, por lo que requieren de una pausa invernal seca que, en algunas especies como C. cristata, es considerada esencial para promover la floración. Por otra parte, como en sus lugares de origen las precipitaciones son muy elevadas en la estación húmeda, deben regarse copiosamente durante su período de crecimiento, y en particular si el clima en que se cultivan es cálido.

Así, en invierno basta con mojarlas o regarlas esporádicamente, como mucho una vez por semana, sólo lo suficiente para evitar que los pseudobulbos se arruguen en exceso o las puntas de las hojas se vuelvan pardas. De hecho, hay que dejar que los pseudobulbos noten la falta de agua y se encojan un poco, pues de lo contrario, es posible que la planta no florezca en la primavera. Pero durante la temporada de lluvias (verano-otoño), y especialmente si están montadas, puede ser necesario regarlas unas cuantas veces al día. Si están en maceta o en cesta, conviene mantenerlas mojadas, por lo que se aconseja usar un sustrato que sea capaz de retener una buena cantidad de humedad sin encharcarse.

Coelogyne mayeriana. Foto tomada de: http://florawww.eeb.uconn.edu/199100353.html.

Por otro lado, las especies originarias de regiones más cálidas y a menor altitud se pueden regar durante todo el año.

Puedes encontrar más información sobre el riego de las orquídeas aquí.

Humedad

Las coelogyne crecen óptimamente con una humedad ambiental de entre el 60%, en la estación seca, y el 85% en el periodo de crecimiento, y precisan que se mantenga al menos por encima del 50%. No obstante, pueden tolerar valores de hasta el 20% durante cortos períodos en verano si se las nebuliza durante el día. Especies como C. nitida disfrutan, sin embargo, de condiciones neblinosas durante todo el año en su hábitat natural.

En invierno, se puede intentar aumentar la humedad alrededor de la planta situándola sobre unos guijarros parcialmente sumergidos en una bandeja con agua, de manera que las raíces no entren en contacto directo con ésta. Hay que tener en cuenta que las pulverizaciones a baja temperatura tienen poco efecto: la planta queda mojada, lo cual puede ser hasta peligroso si se prolonga demasiado en el tiempo, pero el aire ambiental continúa igualmente seco, al ser incapaz de evaporar el agua.

Abonado

Las estrategias de fertilización son variadas. Algunos cultivadores sugieren la aplicación regular de abono, a la mitad de la dosis recomendada por el fabricante, durante el período de crecimiento, pero no en invierno. Otros consideran que el uso de fertilizantes de liberación lenta en verano y otoño proporciona mejores resultados. Hay quien aconseja emplear un abono con bajo contenido de nitrógeno y alto de fósforo a finales del verano y en otoño para promover la floración. Por último, otra táctica implica la utilización de un fertilizante general para plantas de abril a agosto a un cuarto de la dosis indicada en el envase, y de agosto a septiembre cambiar a un abono reforzado en potasio para fomentar el endurecimiento de los nuevos pseudobulbos y ayudar así a que produzcan flores más grandes y en mayor cantidad en el invierno/primavera siguiente.

Coelogyne ecarinata. Foto de Dave Hermeyer, tomada de: http://www.orchidspecies.com/coelecarinata.htm.

En cualquier caso, y para evitar la acumulación de sales en el sustrato (que puede dañar las raíces), es conveniente regar profusamente éste con agua sin fertilizante cada 3-4 semanas durante la época de abonado.

Trasplante

Las orquídeas del género Coelogyne tienen la reputación de odiar que las importunen y, usualmente, dejan de crecer y florecer durante los 2 o 3 años posteriores a un trasplante. Por tanto, éste debe hacerse sólo si es absolutamente necesario, al igual que la división de la planta. El mejor momento para realizarlo es cuando empiezan a surgir los nuevos brotes o inmediatamente después de la floración, esto es, más o menos en abril. Para reducir las molestias, se puede simplemente separar los pseudobulbos más viejos y conseguir así más espacio o, alternativamente, colocar la planta sin limpiarla de sustrato viejo en un recipiente más grande.

Coelogyne lawrenceana. Foto tomada de: https://www.earth.com/earthpedia/plant/coelogyne-lawrenceana.

La mayoría de coelogyne se cultivan en macetas bajas, aunque C. ovalis se puede montar, siempre que se pueda mantener constantemente elevada la humedad ambiental. Aquellas plantas que producen inflorescencias colgantes o largos rizomas, como C. flaccida, se suelen ubicar en cestas.

Como sustrato se usa normalmente una mezcla con buen drenaje, compuesta por un 80% de cortezas de granulometría fina-intermedia, un 10% de grava y un 10% de perlita. Pero algunos cultivadores prefieren perlita mezclada con vermiculita y otros también incluyen algo de musgo Sphagnum para mantener mejor la humedad, especialmente si el movimiento del aire en el área de cultivo es elevado. Asimismo, hay quien emplea chips de coco.

Las coelogyne producen, en general, muy pocas raíces y los pseudobulbos jóvenes, de menos de 3 años, pueden no contar con ninguna. Esto es algo a tener presente al hacer divisiones de las plantas grandes, pues es importante tratar de dejar raíces en cada parte. Si las raíces son muy escasas, antes de plantarlas es mejor colocarlas en musgo húmedo para que las desarrollen, pues si se sitúan directamente en un sustrato a base de cortezas, los pseudobulbos pueden arrugarse demasiado y tardar meses (incluso años) en hincharse adecuadamente.

Puedes encontrar más información sobre el trasplante de las orquídeas aquí.

Trucos

Puede alargarse la duración de las flores hasta unas 6 semanas si la planta se coloca en un área fresca y con poca luz durante la floración.

Es común que las puntas de las hojas se tornen pardas y es algo difícil de prevenir. Las posibles causas incluyen una humedad ambiental demasiado baja o un riego insuficiente.

Las especies tolerantes al frío se cultivan mejor en espacios semiabiertos sombreados y tienden a no florecer correctamente en los invernaderos climatizados. Les gusta que el aire fresco circule sin muchas restricciones, así que conviene evitar encerrarlas demasiado. No obstante, hay que asegurarse también de que la orquídea no esté en la línea directa de las corrientes de aire, sean calientes o frías.


Fuentes:


Descárgate la ficha en pdf:

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